Antes de empezar con MENO®, mi cuerpo estaba dando señales de alerta que yo no entendía. Un desequilibrio hormonal sin atender puede generar problemas serios.
Grasa abdominal que no se iba con dieta Sin el balance correcto de estrógenos y cortisol, mi metabolismo se había enlentecido y la grasa se acumulaba en el abdomen. Me probaba la ropa y ya no me quedaba como antes, aunque comiera igual que siempre.
Sofocos y antojos que arruinaban mi día Los calores repentinos aparecían en cualquier momento: en el trabajo, en el colectivo, durmiendo. Los antojos de dulce eran imposibles de controlar y después me sentía culpable. Era un círculo que no terminaba.
Sistema inmune debilitado Me resfriaba seguido, me sentía agotada sin razón aparente y cualquier esfuerzo físico me dejaba sin energía por días. Mi cuerpo no estaba funcionando como debía.
Pérdida de energía y tono muscular Empecé a notar que mis brazos y piernas perdían firmeza. Me sentía floja, sin fuerza, y eso me afectaba también emocionalmente. Ya no me reconocía en el espejo.
Impacto en mi bienestar general El mal descanso, los cambios de humor y la sensación constante de hinchazón habían afectado mi calidad de vida al punto de que dejé de hacer cosas que antes disfrutaba.